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Deseo, realidad y ¿cambio?

La activación recurrente del actractor emocional positivo (AEP) y del actractor emocional negativo (AEN) es fundamental para el cambio intencional. Diamond y Aspinwall (2003) argumentan que jugar a un mix con los estados emocionales positivos y negativos puede ser una estrategia efectiva para la regulación emocional y por extensión, para el cambio intencional.

Muchos de los beneficios que se reconocen a las emociones positivas, desarrollo de la flexibilidad, el pensamiento creativo y la capacidad para hacer frente a los retos con una mentalidad abierta (Fredrickson 2001) ocurren cuando interactúan con estados emocionales negativos, al prevenir que eventos negativos se consoliden dando lugar a patrones de comportamiento defensivos. La co-activación de emociones positivas y negativas también puede permitir a las personas aprender de la adversidad facilitando la recuperación al permitir a la persona traer eventos, emociones y experiencias negativas al momento presente cuando se disponen de los recursos positivos necesarios para procesarlos con profundidad (Larsen y otros 2003). La habilidad de considerar simultáneamente las posibilidades y oportunidades asociadas a un objetivo y las potenciales barreras para lograrlo puede ser el eje para una auto-regulación efectiva (Oettingen y otros, 2001) y una actitud proactiva (Aspinwal y Taylor, 1997)

Si la sucesión y coexistencia de estados emocionales positivos y negativos ayuda a entender y responder a las complejidades del entorno (Izard, 2002), es razonable sugerir que la activación recurrente de atractores emocionales positivos y negativos durante el proceso de cambio intencional permite acceder a una mayor variedad y conocimiento emocional de la que sería accesible a través de un único atractor y sus procesos de evaluación emocional. La vida es compleja y las experiencias diarias bombardean con estímulos retadores a diferentes niveles de experiencia, situacional, interpersonal, e intrapersonal, que producen una gran cantidad de reacciones emocionales y comportamientos. La activación recurrente de AEP y AEN ayuda a lidiar con esta complejidad, ya que como sugiere Larsen (2003) la co-activación de emociones positivas y negativas puede permitir a las personas encontrar un sentido a los generadores de estrés, ganar en experiencia para lidiar con futuros generadores de estrés y superar experiencias traumáticas. Estos autores argumentan que la co-activación de procesos emocionales positivos y negativos puede ser central en la habilidad de una persona para centrarse en la información estresante el tiempo suficiente para encontrar una solución adaptativa. Para estos autores, la co-activación es una fortaleza de las personas que permite superar las emociones negativas de un modo más efectivo.

Boyatzis (2004) propone que el cambio intencional es más efectivo y sostenible cuando los actractores emocionales positivos actúan como primer foco de atención en el proceso de cambio y los atractores emocionales negativos aparecen como foco de atención secundario, basándose en la idea de que el procesamiento de la información emocional influye sobre el foco de atención, es decir, el acto por el que la persona selecciona los aspectos de una situación en los que centra su atención (Gross, 2002) Por ello, la “asignación” de atención puede ser vista como un procedimiento para priorizar y secuenciar el foco situacional y la respuesta conductual del individuo.

Esta activación secuencial del yo ideal y del yo real genera un proceso de cambio intencional positivo y sostenible cuando el proceso de cambio se apalanca primero en el atractor emocional positivo del individuo y cuando el atractor emocional negativo juega un papel secundario.

 

Referencias

Aspinwall, L.G. and Taylor, S.E. (1997), “A stitch in time: self-regulation and proactive coping”, Psychological Bulletin, Vol. 121 No. 3, pp. 417-36.

Diamond, L. and Aspinwall, L. (2003), “Emotion regulation across the life span: an integrative perspective emphasizing self-regulation, positive affect, and dyadic processes”, Motivation and Emotion, Vol. 27 No. 2, pp. 125-56.

Fredrickson, B.L. (2001), “The role of positive emotions in positive psychology: the broaden-and-build theory of positive emotions”, American Psychologist, Vol. 6 No. 3,pp. 218-26.

Gross, J.J. (2002), “Emotion regulation: affective, cognitive, and social consequences”, Psychophysiology, Vol. 39, pp. 281-91

Izard, C.E. (2002), “Translating emotion theory and research into preventative interventions”, Psychological Bulletin, Vol. 128 No. 5, pp. 796-824.

Larsen, J.T., Hemenover, S.H., Norris, C.J. and Cacioppo, J.T. (2003), “Turning adversity to advantage: on the virtues of the coactivation of positive and negative emotions”, in Aspinwall, L.G. and Staudinger, U.M. (Eds), A Psychology of Human Strengths: Fundamental Questions and Future Directions for a Positive Psychology, The American Psychological Association, Washington, DC, pp. 211-25.

 

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