Blog

Jueves, 22 de Marzo de 2012
Piensa la última charla o presentación “memorable” a la que asististe ¿Te ha resultado sencillo encontrarla o has tenido que remover entre tus recuerdos para encontrar una? Tristemente, muchas presentaciones se olvidan con facilidad, y esto es un gran problema, pues la única razón por la que alguien da una charla es comunicar algo con la intención de que perdure.
A la hora de dar una charla, se pueden seguir tres pasos para que el mensaje que se desea comunicar sea entendido y recordado por la audiencia. Aunque obvios y sencillos, nunca está de más refrescarlos, pues lo obvio y evidente siempre es lo primero que se olvida:
Entender lo que se quiere alcanzar
Antes de trabajar en la charla o presentación, es fundamental tener claro lo que se quiere decir, a quién se desea comunicar y porque esas personas van a querer escucharlo. Para hacerlo, hay que formularse las siguientes cuestiones:
¿Con QUIEN estamos hablando? ¿Cuáles son sus intereses, presunciones y valores? ¿Qué tienen en común con otras personas y que las hace únicas?
¿QUE se quiere comunicar? Un modo de responder a esta pregunta es preguntarse a uno mismo sobre el “criterio de éxito” ¿Cómo se sabrá si se ha comunicado correctamente lo que se tiene en la cabeza?
¿COMO se puede hacer llegar el mensaje? El lenguaje verbal y no verbal juegan un papel importante en este apartado. Seleccionar las palabras y los gestos no verbales teniendo a la audiencia en mente y planificar la entrada, el nudo y el desenlace son aspectos a considerar. Si el tiempo lo permite, se puede considerar el uso de herramientas audiovisuales.
¿CUANDO? El timing es importante. Desarrollar un sentido secuencial y rítmico, de modo que las contribuciones se vean como relevantes con el tema que se está tratando. Hay momentos para hablar y momentos para “callar”.
¿DONDE? Visitar el lugar donde se va a tener lugar la charla o conferencia, y por ejemplo, reorganiza el mobiliario y verificar el audio y video en caso de utilizar medios audio-viduales.
¿POR QUE? Para convertir oyentes en escuchadores, se necesita conocer por que la audiencia puede estar interesada en escuchar lo que se quiere comunicar, diciéndoselo, si se considera oportuno.
Mantener el mensaje claro y conciso
Cuando llega el momento de elaborar el mensaje, “menos es más”. El objetivo es que la audiencia se quede con los puntos importantes, no convertirlos en expertos tras la charla. Si se utilizan diapositivas, es conveniente limitar su contenido a los puntos principales, o a una frase o un gráfico sencillo.
Estar preparado
La preparación es uno de los elementos más relevantes para conseguir el éxito en la comunicación. Cuando sea posible, es conveniente planificar con antelación reuniones y presentaciones para tener tiempo para practicar y preparar lo que se desea comunicar.
Mostrarse energético cuando se comunica el mensaje
El modo en que se entregue el mensaje determinará el éxito o fracaso de la comunicación, independientemente de el tiempo dedicado a la preparación o lo claro y conciso del mensaje. Algunas claves para lograrlo:
Una vez recordadas estas claves básicas, el siguiente paso es ponerlas en práctica. Salir de la zona de confort y exponerse es la única forma de aprender y seguir avanzando. En solitario o en grupo, con ayuda o sin ella, es momento de actuar. Mejorar tus habilidades comunicativas va en beneficio de TODAS las personas que te rodean.
Servicio relacionado: Hablar en Público
Comentarios
elena garcia schrodter
25/01/2013 - 10:54
Me ha gustado mucho por la claridad y algunas ideas
Muchas gracias
Escriba su comentario:
No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes. Activa-t se reserva el derecho a eliminiar o no publicar los comentarios que contengan lenguaje inapropiado, sean spam o publicidad de terceros.
El pasado 10 de Mayo se celebró la final de la I edición de la liga de debateBBVA entre Juan Comenus y Sagrada Familia Patronato

Como personas afectivas que somos, corremos el riesgo de quedar anclados en los hábitos que nos permitieron evolucionar en el pasado. El proceso de coaching empieza clarificando nuestro destino ¿qué queremos lograr?

Contribuimos al desarrollo educativo de nuestra sociedad, enriqueciendo y complementando el concepto tradicional de educación de nuestro sistema con el fin de evolucionar hacia un nuevo paradigma.

Cada organización tiene un desarrollo, una idiosincrasia y unos objetivos únicos. Esta situación requiere programas personalizados que contribuyan a que la organización consiga lo que se propone.

Debatir permite a los jóvenes desarrollar las competencias necesarias que mejoran su capacidad para comprender y expresarse
nuestros expertos