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Miércoles, 30 de Mayo de 2012
Las personas estamos en continua acción y movimiento desempeñando funciones y ejecutando tareas, en las que ponemos el empeño y esfuerzo “necesarios” para lograr los resultados esperados. Sin embargo, y como bien expresa la sabiduría popular, “del dicho al hecho va un trecho”. El resultado se consigue con acciones que tienen que “convivir” con una realidad diaria repleta de dificultades, retos, impedimentos, adversidades, contratiempos, frustraciones e injusticias, que “invitan” a las personas a bajarse del carro del esfuerzo, y a rendirse ante la evidencia de la imposibilidad de conseguir los resultados esperados.

Y pese a que esa dificultad está presente y es común a todas las personas, ¿Qué hace que unas se esfuercen más que otras?, ¿qué las hace continuar ante la adversidad?
En este contexto repleto de impedimentos, las personas necesitan un robusto sentimiento de auto-eficacia para mantener el esfuerzo y la perseverancia necesarias para lograr sus propósitos. El sentimiento de auto-eficacia se puede definir como la creencia que una persona tiene en su capacidad para producir un determinado resultado. Esta creencia influye sobre el modo en que las personas sienten, piensan, se auto-motivan y se comportan:
Ejecutar “correctamente” una tarea requiere dedicar el esfuerzo necesario en la dirección precisa para conseguir el resultado esperado. La intensidad y continuidad del esfuerzo, parte observable del comportamiento y directamente relacionado con la motivación, viene determinado por la creencia que se tiene de poder ejecutar correctamente la tarea, de superar satisfactoriamente los obstáculos y las dificultades que se van a encontrar en el camino y de conseguir el resultado esperado.

Personas muy seguras de sus capacidades, perciben las dificultades como retos que superar, no como amenazas que evitar, se fijan objetivos retadores y mantienen un elevado grado de compromiso con los mismos, ponen mucho empeño y mantienen su esfuerzo en momentos de dificultad, recuperan rápidamente su sentimiento de eficacia después de un fallo o un contratiempo, y atribuyen el fallo a que no se han esforzado lo suficiente o a que no tenían el conocimiento y habilidades necesarias. En definitiva, estas personas ven los retos con la seguridad de que los pueden superar.
El sentimiento de auto-eficacia actúa pues como un sistema que regula internamente el esfuerzo que se va realizar para lograr un objetivo, la sostenibilidad de dicho esfuerzo en el tiempo y la perseverancia cuando se encuentren obstáculos y experiencias adversas. La auto-eficacia se nutre de los logros personales, de las experiencias de otras personas, de la persuasión social y del estado emocional.

Logros personales.
Es la forma más efectiva de crear un fuerte sentimiento de auto-eficacia. Experiencias de logro personal aumentan la sensación de dominio, creando un robusto sentimiento de auto-eficacia. Por contra, fracasos repetidos, lo disminuyen, especialmente si se producen en las etapas iniciales, ya que una vez se tiene un fuerte sentimiento de auto-eficacia el impacto negativo de los fallos es menor. De hecho, fallos ocasionales superados posteriormente como consecuencia de un esfuerzo decidido pueden fortalecer la auto-motivación de persistir cuando se encuentren obstáculos retadores, pues se reconoce que se pueden superar con un esfuerzo continuado. Desarrollar un fuerte sentimiento de auto-eficacia requiere de la experiencia de haber superado obstáculos como consecuencia de un esfuerzo perseverante y del momento en que los fallos se produzcan.
Experiencias de otras personas.
Ver a otras personas de características similares tener éxito como consecuencia de un esfuerzo continuado, aumenta la creencia de quien observa de que también posee las habilidades necesarias para desarrollar la tarea correctamente. En este sentido, cuanto más identificada se sienta la persona con el rol model, mayor será el impacto de los éxitos o los fracasos observados en el comportamiento.
Persuasión Social
Convencer a una persona que posee las habilidades y capacidades necesarias para desarrollan efectivamente una determinada tarea la puede llevar a movilizar una mayor cantidad de esfuerzo para desarrollarla. Sin embargo, es más difícil infundir la creencia de alta auto-eficacia únicamente por medio de la persuasión que minarla. Estímulos irreales de auto-eficacia son rápidamente confirmados por el decepcionante resultado que se obtiene del esfuerzo empleado en el desarrollo de la tarea.
Estado Emocional
Situaciones estresantes y complicadas generalmente provocan estados emocionales que pueden contener información relacionada con las competencias personales. Evitar situaciones estresantes dificulta el desarrollo habilidades, resultando la incompetencia en el desarrollo de la tarea una base realista para el miedo.
Antes de iniciar una tarea o proyecto, las personas determinan, consciente o inconscientemente, la cantidad de esfuerzo a emplear en base a unas previsiones de éxito futuro fundamentadas en sus experiencias pasadas. Este mecanismo de auto-regulación se puede trabajar, desarrollando estrategias para cada una de las cuatro fuentes de las que se alimenta la Auto-Eficacia.
Servicio relacionado: Auto-Eficacia en el trabajo
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